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EL OPTIMISMO ENGAÑOSO DE AZNAR

El espejismo de las radiales: de esperar 30.000 coches/día a recibir menos de 5.000
 
AUTOPISTAS Y AZNAR
 
Es uno de los grandes quebraderos de cabeza del actual Gobierno: evitar que la quiebra de una docena de autopistas de peaje en Madrid impacte terriblemente sobre el déficit público. Esta semana se ha conocido que las intenciones de Fomento pasan por plantear a las concesionarias y a los bancos que asuman una parte de la deuda, que supera los 4.000 millones de euros, y entre todos minimizar el impacto de aquellas construcciones fantasma en las cuentas públicas. Atrás quedan los días de vino y rosas en los que las radiales de Madrid se vendían como "autopistas de nueva generación", que eran "esperadísimas" y serían "rentabilísimas". La previsión de tráfico con la que contaba el Ejecutivo de José María Aznar, el que puso en marcha esta ruinosa inversión, era de que por las carreteras de pago madrileñas rodarían unos 30.000 vehículos al día, una cifra lo suficientemente amplia como para conseguir descongestionar las entradas y salidas a la capital. Ningún pronóstico se cumplió.
El sobrecoste que registraron las expropiaciones de los terrenos sobre los que se construyeron las vías, la pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos, el incremento de los carburantes y los niveles del tráfico muy inferiores a los que señalaban los informes de rentabilidad constituyen los principales factores de la delicada situación por la que atraviesan estas autopistas de peaje. Según la patronal Seopan, las autopistas madrileñas han visto descender el tráfico en un 48%.
Miguel de la Fuente, director gerente del Foro PPP, una asociación qe promueve la concesión de infraestructuras, hace un repaso para El Confidencial sobre los motivos que provocaron que hoy estemos en esta situación. "Influyeron varios factores. Entre ellos, la planificación se hizo en época del boom, cuando la venta de vehículos estaba disparada, cuando se preveía que esa inversión podía llegar a ser rentable". A su juicio, el esquema también falló porque sus trazados se hicieron de pago a pesar de quediscurren en paralelo a cuatro autovías, públicas y gratuitas, por las que se entra y se sale de la capital. "Y están mal diseñadas: en algunos tramos de esas carreteras no se evitan los atascos y su conexión no es fácil". Los conductores lo tienen claro: no merece la pena pagar ni un solo céntimo por ahorrar diez minutos de trayecto.
 
 

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